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Servicio de recogida de basura

La recogida y tratamiento de residuos sólidos urbanos se lleva a cabo de lunes a sábado, y festivos incluidos en toda la mancomunidad.

Una buena recogida permite:

  • Ahorrar una notable cantidad de materias primas y energía.
  • Reducir el volumen de residuos a tratar o eliminar.
  • Disminuir el coste en el tratamiento de la basura.
Contenedores de recogida selectiva

El contenedor amarillo: envases de plástico, latas y bricks

El llamado contenedor amarillo, está destinado a acoger envases de plástico, latas y briks. Por lo general, son contenedores con una capacidad entre 800 y 1.000 litros de tapa cerrada de color amarillo.

Las primeras experiencias de recogida selectiva en contenedor amarillo no comenzaron en Galicia hasta finales de la década de los 90. La recogida selectiva de la bolsa amarilla tiene como base la Ley de Envases y Residuos de Envases (1997). El primer paso fue una experiencia piloto entre julio de 1998 y octubre de 1999, en la que participaron 29 municipios. A finales de 1999, la Xunta de Galicia firmó un convenio con Ecoembalajes España S.L (Ecoembes) que sirvió para extender a toda la geografía gallega esta recogida selectiva.

Por medio del acuerdo, Sogama clasifica en sus instalaciones el desecho que llega en la bolsa amarilla. En 2013 se estimaba que el porcentaje de residuos impropios que se depositaban en el contenedor amarillo era de un 28,3%, la aspiración de la Xunta de Galicia era reducir esta cifra en 2015 hasta el 25%.

Decíamos que el Contenedor Amarillo está destinado a acoger envases de plástico, latas y briks. Vamos a ver ejemplos más concretos de los productos que deben ir en este contenedor.

  • Botellas de plástico destinadas a albergar líquidos (aceites vegetales, refrescos, aguas minerales, leche).
  • Botes de plástico duro que contengan productos de aseo o limpieza (gel de baño, champú, lavavajillas, suavizante, etc).
  • Latas de bebidas y de conservas.
  • Briks de leche, vino o zumos de frutas.
  • Bandejas de poliespán o corteza blanca.
  • Redes de envoltorios de frutas o verduras.
  • Plásticos filme: bolsas finas, plástico para envolver.
  • Bolsas de plástico de los comercios.
  • Envases de mantequilla y yogures.
  • Envases mixtos distintos a los bricks tales como bolsas de aperitivos, envases de bollería industrial, etc...

Es muy importante tener en cuenta que no se deben depositar en este contenedor residuos de plásticos que no sean envases (juguetes, cepillos de dientes, rotuladores, cables eléctricos...). Tampoco CD´s.

Una vez que el ciudadano deposita los residuos de envases ligeros en el contenedor amarillo, en el caso del modelo Sogama, son transportados directamente hasta la planta de selección o, en algunos casos debido a las grandes distancias existentes, hasta las estaciones de transferencia donde se transfieren la contenedores de mayor capacidad para ser transportados hasta el complejo medioambiental de Cerceda. En la planta de selección los envases ligeros se separan por lo menos en las siguientes fracciones:

  • Metales: acero y aluminio.
  • Plásticos: PET, Polietileno de alta densidad, Polietileno de baja densidad y Plástico mezcla.
  • Bricks.

Una vez seleccionados, los materiales son embalados para facilitar el transporte a las plantas de reciclado, donde se transforman en nuevas materias primas con la que fabricar nuevos envases o cualquiera otro producto.

El desecho del Contenedor Amarillo, una vez reciclado, tiene muchas utilidades. A partir del plástico duro se pueden fabricar, por ejemplo, calderos o señales de tráfico. Tomando como base el polietileno tereftalato (material de las botellas plásticas de agua o de refrescos) se pueden confeccionar trajes de poliéster, rellenos sintético o alfombras. El llamado plástico fino (PEBD) se emplea en la fabricación de bolsas de la basura, mientras que las latas de acero y de aluminio acaban fundiéndose para dar vida a otras nuevas o para crear objetos similares.

Podemos hacernos una idea de lo importante que es la recogida selectiva y el posterior reciclaje con este ejemplo: la energía que se ahorra reciclando una sola lata de aluminio puede hacer funcionar un televisor durante tres horas, y con el reciclaje de 1 kg de latas de acero, se ahorra la energía suficiente para mantener encendida una lámpara de 60 W durante dos días.

El contenedor azul: papel y cartón

En España se plantan muchos más árboles de los que se cortan y la superficie forestal creció en los últimos 25 años de 13,8 a 18,2 millones de hectáreas. Así y todo, esto no quiere decir que la biodiversidad no se haya visto afectada y sigue siendo muy importante la sensibilización ciudadana respecto de la necesidad del ahorro de papel y también del uso de papel reciclado y de la buena gestión de este tipo de residuo.

Las fábricas papeleras reciclan cada semana el equivalente a un gran estadio de fútbol lleno hasta arriba de papel y cartón, un volumen que permite garantizar el reciclaje final de todos los residuos de papel y cartón que se recogen y tratan a nivel estatal. España está a nivel de la Unión Europea, sólo por detrás de Alemania en cuanto a reciclaje de papel, según el reciente informe de Aspapel, que defiende el carácter de economía circular del ciclo de vida del papel. El sistema actual recoge 4,3 millones de toneladas de papel y cartón, el 70% del consumo.

La llamada "economía circular del papel" consiste en la aplicación de un modelo de producción y consumo donde los residuos se transformen en recursos, buscando la eficiencia a lo largo de todo el ciclo. En el sector del papel este modelo de hacer más con menos está más desarrollado que en otros sectores. La madera es convertida en productos papeleros que se reciclan en altos porcentajes e incluso los residuos del proceso se valorizan en diferentes industrias o llegan a usarse cómo combustible en las propias fábricas.

En España la industria del papel emplea 6,1 millones de metros cúbicos de corteza. De ese total de madera empleada, El 83% procede de plantaciones locales específicamente destinadas a abastecer la industria papelera. Esa dedicación exclusiva permite que esas plantaciones puedan replantarse de manera controlada, permitiendo la regeneración continua de esas masas arbóreas. Fundamentalmente son plantaciones de pino y eucalipto y ocupan 487.510 hectáreas (0 2,7% de la superficie forestal total). De manera extendida, los trabajos de repoblación y selvicultura generan empleo directo e indirecto en el rural.

En el llamado Contenedor Azul es donde los ciudadanos deben depositar el papel y el cartón. Vamos a ver algún ejemplo para un depósito correcto:

  • Periódicos y revistas.
  • Cuadernos (sin argollas, grapas ni alambres).
  • Papel de envolver, de embalar.
  • Cajas de cartón.
  • Cartones de huevos.
  • Acolchado de embalajes (cuando sea de papel o cartón).
  • Libros.

Sin embargo, es muy importante recordar que los papeles de calco, los cartones de leche, de zumo y vino, así como el papel y cartón con restos de grasa no deben introducirse en este contenedor, ya que dificultan un posterior reciclaje.

La correcta separación del papel y del cartón es una acción que incide directamente en nuestro medio ambiente. Un dato a tener en cuenta es que por cada tonelada de papel reciclado evitamos la tala de 24 árboles adultos, y el consumo de 24 metros cúbicos de agua y de 4.100 Kw de electricidad.

El papel que recuperamos, tanto a través de la recogida industrial como de la recogida selectiva municipal, se vende como materia prima a las fábricas papeleras para ser reciclado. Hay una clasificación internacional que define más de 60 tipos de papel recuperado, que se utilizan en función del tipo de papel que se va a fabricar.

En la planta, el papel usado se mezcla con agua. Las fibras de papel se separan de las grapas, plásticos... y pasan a la máquina papelera, donde las fibras de celulosa forman una banda húmeda, de la que se va extrayendo el agua. Así, nuestro papel usado se convierte en una bobina de papel nuevo.

También en este caso es Ecoembes se encarga del reciclaje de los envases de cartón y papel doméstico.

El contenedor verde: botellas, frascos y tarros de vidrio

Los envases de vidrio vacíos generados en los domicilios particulares deben ser recogidos selectivamente para su posterior reciclaje, según lo obliga la Ley de Envases y Residuos de Envases.

El llamado iglú verde es conocido también como contenedor de vidrio, ya que en él se depositan los envases de este material. En Galicia hay más de 12 mil contenedores de este tipo y se recogen anualmente alrededor de 40 millones de kilos de vidrio. El vidrio recuperado es llevado a la correspondiente planta de tratamiento, donde es triturado, convirtiéndose en calcín (polvo de vidrio). ES importante subrayar que no se debe depositar cuando estos envases tapas, tapones y cortezas, así como vidrios especiales (parabrisas, pantallas de televisión y ordenador, lámparas o espejos). Resumiendo:

Lo que SI HAY QUE DEPOSITAR:

  • Botellas de vidrio.
  • Frascos de vidrio.
  • Tarros y botes de vidrio.

OJO: siempre sin tapas, tapones o cortezas.

Lo que NO HAY QUE DEPOSITAR:

  • Lámparas.
  • Vasos y copas de cristal.
  • Tapas, tapones y cortezas.
  • Vidrios especiales: parabrisas, pantallas de televisión, espejos, etc...
  • Tarros y botellas de medicamentos.

Vidrio vs. Cristal

A pesar de que en el lenguaje coloquial acostumbramos a usar indistintamente las palabras vidrio y cristal como sinónimos, en realidad se refieren a cosas diferentes.

Tal y como indican desde la asociación Ecovidrio, la mejor guía es fijarse en el propio tipo de producto:
Por tanto, el contenedor verde de vidrio sirve para recoger únicamente los envases de vidrio, y estos son: tarros (por ejemplo, de alimentos como conservas, aceitunas, mermeladas, etc), frascos (de colonia, perfumes, cosméticos, etc) y botellas (de vino, cerveza, agua, licores, zumo, etc).

Hay otros materiales, como pueden ser la cerámica o vasos, cristales de ventanas, etc., que al tener una composición distinta a la del vidrio de los envases, deben ser depositados, o bien en el contenedor genérico (caso de lámparas, espejos, o de loza rota por ejemplo) o en los puntos limpios de los pueblos y ciudades (por ejemplo, los cristales de tubos fluorescentes o cristales de ventanas).

Por qué sólo se pueden depositar en el contenedor verde de vidrio botellas, tarros y frascos de vidrio?

Porque...

La cerámica y porcelana necesitan más temperatura de fusión debido a su diferente composición química. Al no fundirse, produce pequeñas piedras que provocan la ruptura del envase de vidrio.

Vasos y copas de cristal - Contienen óxido de plomo, que les otorga ciertas características peculiares, como el sonido y el brillo. Es lo que comúnmente denominamos “cristal”. El óxido de plomo no se puede fundir en los mismos hornos donde se producen los envases de vidrio.

Envases de medicamentos - Los tarros y botellas de medicamentos entran en un circuito de reciclaje distinto al del resto de los envases de vidrio (punto SIGRE).

El contenedor genérico: orgánicos y residuos no reciclables

El llamado Contenedor Genérico o Verde es donde deben ir a parar los residuos orgánicos y los no reciclables:

  • Restos orgánicos.
  • Pañales, compresas.
  • Papel y cartón con manchas de grasa.
  • Paños de mesa y servilleta de papel.
  • Lámparas.
  • Espejos.
  • Vajilla rota.
  • Cintas de vídeo e de sonido.
  • Disquetes y CDs.
  • Bolígrafos.
  • Juguetes de plástico.
  • Ropa deteriorada (recuerda que en algunos casos puedes reutilizarla como trapo de cocina u otros usos).

Cualquier material distinto de:

  • Envases de plástico, latas y bricks.
  • Envases de vidrio.
  • Papel y cartón limpios.
  • Pilas.

En lo que respecta a la llamada bolsa negra, las instalaciones de Sogama en Cerceda están recibiendo cerca de 800 mil toneladas anuales. Asimismo, la Sociedad Gallega del Medio Ambiente transforma, de una forma limpia y respetuosa con el medio ambiente, los residuos no reciclables en energía eléctrica. Cuando estos residuos llegan al Complejo Medioambiental de Cerceda, son descargados en la Planta de Elaboración de Combustible, donde, después de separar la parte que puede ser reciclada, que es remitida a los centros de reciclaje, se acondiciona con el resto un Combustible Derivado de Residuos (CDR), que alimenta una Planta Termoeléctrica para generar esa energía eléctrica.

Por otro lado, hay que recordar que en aquellos lugares en los que sea factible, el compostaje doméstico puede representar una magnífica opción para reducir la producción de residuos y contribuir al reciclaje de la materia orgánica, incorporándola de nuevo al suelo en forma de fertilizante natural. Se vives en el rural, evalúa la posibilidad de hacerte con un compostador doméstico, en el que depositarás restos orgánicos, vigilando que la humedad y temperatura del mismo sea la idónea. Con esto podrás fabricar un abono de calidad para utilizar en la huerta y jardín de tu casa.

Personal de recogida de basura
Torre de Sande (Cartelle)
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